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Pienso que una fotografía, para considerarse lograda, debe trascender las formas y la apariencia sensible, lo que en un momento concreto se ha visto, para mostrar espacios de imposible racionalización: la realidad subyacente de las cosas, en los seres, sin distinción entre los que llamamos vivos y los que consideramos inertes. La belleza es intuitiva, no proviene de la razón.
Igual que una persona no se explica como una suma de carne, huesos, uñas, etc. un paisaje no se puede construir sólo con piedras, árboles y ríos.

El fotógrafo debe ver el motivo que capta su atención como una simple forma adornada por la belleza de su esencia, de su íntima naturaleza. La realidad es única, no dual, sin que quepa trocearla con el escalpelo que nuestras culturas occidentales tanto gustan de usar. La naturaleza es penetrada por la forma y la forma, a su vez, es penetrada por la naturaleza.

Se puede aceptar que la forma es motor, incluso tal vez, condición del arte, pero éste no debe quedar atado a ella; la creación artística debe mostrar su mejor dimensión humana y liberarse de las ataduras del tiempo y del espacio, que aprisionan la cultura occidental.

Hay más aún. La realidad no existe al margen del observador, tampoco hay dualidad entre ambos. La fotografía descansa sobre la interrelación entre el ojo y la mente del fotógrafo y la esencia y la forma del objeto.
Creo que el arte en la fotografía reside en la habilidad para captar la riqueza, en diferentes planos, de las cosas y de nuestra comunión con ellas. El proceso de creación artística radica en sublimar sensaciones, y no en presentar razonamientos. Los avances técnicos en la fotografía, como en cualquier otro arte, no añaden valor a la creación artística.

El resultado, la fotografía, será arte en cuanto desencadena un diálogo entre intuiciones, exento de palabras; un diálogo con el público, que brota naturalmente desde la impresión estética que provoca en él.

Y el silencio; ¿cómo se fotografía
el silencio?
AAM

I believe that in order to be successful, a photograph should go beyond the forms and sensitive appearance seen at any given time, and show areas of impossible rationalization: the underlying reality of all things without distinction between those which we call living and those which we call inert. Beauty is intuitive; it does not stem from reason.
Just as a person is not explained as a sum of flesh, bones, nails, etc. a landscape cannot be made up of just stone, trees and rivers.

The photographer should see what captures his attention as a simple form decorated by the beauty of its essence, of its intimate nature. Reality is unique, not dual, with no room for dissection by scalpel as our western cultures too often enjoy. Nature is penetrated by the form and the form in turn is penetrated by nature.

We can accept that the form is the engine or even the condition of art, but this should not be permanently attached to it; artistic creation should show its best human dimension and free itself from the ties of time and space which shackle western culture.

There is still more. Reality does not exist outside the observer, neither is there duality between them. The photograph rests on the interrelation between the eye and mind of the photographer and the essence and form of the object.
I believe that art in photography lies in the ability to capture the richness of objects on different levels and our communion with them. The artistic creation process lies in evoking feelings and not in presenting reasoning.
Technological advances in photography, as in any other art, do not add value to artistic creation.

The result is that photography becomes art as soon as a dialogue devoid of words is triggered between instincts; a dialogue with the public, which springs naturally from the aesthetic impression caused.

As for silence;
how do you photograph silence?

AAM

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